Incendios provocados ¿e intencionados?

Los incendios están provocados por una causa, que puede ser natural (rayos) o no. Y algunos están provocados de forma consciente con intención de quemar, con voluntad expresa de hacerlo: estos son los incendios intencionados.

Incendios provocados e incendios intencionados. Verano e incendio parecen darse la mano sin remedio. Revisemos la diferencia entre unos y otros.

 

Todos los incendios están provocados por una causa, que puede ser natural (rayos durante una tormenta) o no (cortocircuitos, barbacoas, colillas, máquinas, quema de rastrojos, etc.). Es decir: el incendio de Notre Dame pudo estar provocado por un rayo, por un circuito o por una colilla, por ejemplo.

 

Algunos de los incendios no naturales están provocados de forma consciente con intención de quemar, con voluntad expresa de hacerlo: estos son los incendios intencionados.

 

provocados de forma consciente = intencionados

 

Por otro lado, informar de que «detrás de un incendio está la mano humana» no significa que este haya sido intencionado: el incendio ha sido provocado por una persona, sí, pero quizá no de forma intencionada.

 

Por tanto: todos los incendios son provocados, pero no siempre son intencionados. Así, esta noticia estaría redactada correctamente: «Los agentes de la Guardia Civil tienen claro que el incendio fue provocado pero aún no saben si fue un accidente o fue intencionado».

 

 

París, 15 de abril de 2019.

 

incendios_provocados_intencionados

incendios_provocados_intencionados

 

Por supuesto: fue provocado, como todos los incendios. Según la investigación, parece que fue producido por un accidente y se descartaría que el fuego hubiera sido intencionado.

 

Y hablando de fuegos, recomiendo la lectura de La biblioteca en llamas, de Susan Orlean, uno de los libros que he corregido para Temas de Hoy.

Cuando ardió la biblioteca, el 29 de abril de 1986, yo vivía en Nueva York. A pesar de que mi historia de amor con las bibliotecas todavía no había recibido ese nuevo influjo, me interesaban mucho los libros, y estoy segura de que me habría enterado de cualquier noticia sobre un gran incendio en una biblioteca, donde quiera que hubiese estado esa biblioteca. El incendio de la Biblioteca Central no fue un asunto de escasa importancia, no fue como si un cigarrillo hubiese prendido en un contenedor de basura y nadie hubiese dicho nada. Fue un incendio gigantesco y furibundo que ardió durante más de siete horas y que alcanzó temperaturas que rondaron los mil grados centígrados; fue tan brutal que acudieron a sofocarlo prácticamente todos los bomberos de Los Ángeles. Más de un millón de libros ardieron o resultaron dañados. No podía entender cómo era posible que no hubiese tenido noticia de un acontecimiento de semejante magnitud, especialmente de algo relacionado con libros, a pesar de vivir al otro lado del país cuando tuvo lugar.

La biblioteca en llamas. Susan Orlean

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